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Carrito

Superación personal y desarrollo del potencial humano.

9 Principios fundamentales…

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9 Principios fundamentales para lograrlo todo.

Superación personal y desarrollo del potencial humano.

Buscando un sentido…

De pronto te encuentras en tu cama, estás acostado, pero no durmiendo. Piensas en todas las cosas que te gustarían en tu vida, tal vez en los seres que más amas, y algunas situaciones simples que quizás te sucedieron durante el día. En un momento, una luz abre el techo y de ella cae ante ti, una figura celeste. Sorprendido, te paras contra la pared sobre la cama sin saber qué hacer. Al principio sientes miedo, pero a los pocos instantes te das cuenta de que ese ser no ha venido a lastimarte.
El ser celeste te habla sin pronunciar palabra y te dice que va a darte todo lo que pidas. Pero te advierte: “si pides riqueza te costará tus ojos, ya nunca más podrás ver”, “si pides fama te costará tu piel y tu sentido del tacto, ya jamás podrás sentir el contacto con nadie”, “si en cambio pides poder, te costará la lengua y el oído, y nunca podrás expresar u oír más nada”, y por último te dice que “si pides sabiduría te costará tu olfato”. Te quedas pensando un momento y te das cuenta de que no quieres pedir nada. El ser celeste desaparece y vuelves a recostarte. De repente la luz del techo por la que había bajado este ser, comienza a arder y la habitación se queda en llamas. El fuego alcanza tus ojos y los quema por completo provocándote un dolor insoportable. Cuando intentas gritar, las llamas se meten por tu boca, nariz y oídos. Caes desmayado y el fuego sigue ardiendo quemándote toda la piel. Los bomberos te rescatan agonizando, casi de milagro y te llevan al hospital, aunque sin muchas esperanzas de que puedas salvarte. Tu condición es desesperante. Estás en la completa oscuridad, no ves, no oyes, no puedes hablar, no sientes el tacto y no hueles nada. Lo único que te queda es tu imaginación. Puedes imaginar situaciones y proyectarlas en tu mente casi como si se trataran de una película, pero en algún momento sabrás que no son reales. Así transcurre todo el resto del día, hasta que de pronto se abre nuevamente el techo del hospital en el que estás y el ser celeste aparece una vez más. Te habla, pero sin pronunciar palabra y te dice que tienes este día como un regalo para ti, para trabajar en lo que te gusta, para estar con tus seres queridos, para hacer ejercicio, para disfrutar de la comida que te más te apetece, para leer tu libro favorito, para escuchar la música que te alegra el corazón, para acariciar y abrazar a las personas que amas, para crear, para sentir el aroma de un buen perfume, para mirar esa película que querías ver y para agradecer por todo lo vivido… pero que al final del día todo terminará, ya no verás, no escucharás, no palparás, no podrás oler y no podrás hablar. Tú le dices gracias. Y el ser celeste se queda pensando un segundo y te pregunta ¿acaso antes de que todo esto te sucediera cuando te acostabas a dormir cada noche, no perdías la noción de los sentidos y el control de tu cuerpo? Cuando duermes no puedes correr o gritar, no ves lo que hay a tu alrededor, no puedes tocar a nadie, no oyes y no hueles. Solo puedes ver películas producto de tu imaginación y subconsciente. Ahora ¿por qué cuando despiertas no haces todo eso que quieres hasta que el sueño vuelva a sorprenderte y privarte nuevamente de tus sentidos? ¿Por qué cada mañana no despiertas pensando en disfrutar del día al máximo?

Del libro 9 Principios fundamentales para lograrlo todo – Nico Quindt

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Deteriorando nuestras relaciones

Deteriorando nuestras relaciones

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Deteriorando nuestras relaciones

Cómo lograr un Amor inteligente

Comienza una relación con una serie de momentos mágicos que se van sucediendo y perdiendo fuerza a medida que el conocimiento avanza. El ritmo acelerado de la información fomenta la disminución del periodo de conocimiento del compañero sentimental. Los avances psiquiátricos y psicológicos, así también como la evolución de la inteligencia del ser humano, nos permite conocer o hacer salir a la luz, aspectos de las personas que antes se prolongaban intensamente o se podían mantener ocultos.

Así, el 96% de las relaciones de pareja son conflictivas y casi un 70% de las relaciones que se inician, terminan antes del año…

En la cultura que estamos experimentando todos los mensajes que recibimos nos indican alcanzar, obtener, llegar y lograr. Nuestra negación a dar es lo que nos aparta de la expresión más rentable en materia afectiva, ya que los intercambios siempre se miden en base a lo que uno espera y no a lo que el otro está dispuesto a entregar. Sin embargo, solo la improductividad toma el dar como un empobrecimiento, como una privación o una debilidad, para la personalidad productiva, en la acción de dar se expresa la vitalidad, la potencia: “doy porque tengo; doy porque puedo dar”.

Estamos atravesando una etapa sombría para las relaciones humanas, años atrás la opción más viable o la tendencia, era salir de la casa de los padres para ir a vivir en pareja, hoy en día la tendencia es ir a vivir solos.

Desencuentros, competencia, asperezas, enfrentamientos y rencores: esos son los sentimientos más comunes entre dos personas por estos días.

Los principales mediadores no son los amigos que los conectan o los psicólogos que los ayudan a seguir juntos, sino los abogados que los separan.

Desde la etapa del descubrimiento, que es el de mayor intensidad durante las primeras citas, donde se encierran todo tipo de expectativas, donde la imaginación es volátil y las sensaciones son tan vívidas como todo el periodo de enamoramiento. Hasta la etapa de las especulaciones, donde comienza a deshilacharse la relación en suposiciones de las conveniencias y los juegos de poder, de tirar y aflojar, que desgastan a la pareja. Se especula en cuanto a cómo se comportará como padre o madre, o qué cantidad de dinero ganará y cuánto obtendré con el divorcio.

De manera casi consecutiva se inicia la etapa de la idealización, cuando comenzamos a adherir a nuestra pareja cualidades que no le son propias, sino que nosotros quisiéramos que posea.

Más tarde con el correr del tiempo, se impone la etapa del acostumbramiento, va desapareciendo la pasión y se forja el aburrimiento otorgado por una rutina poco imaginativa. Y allí se llega al final, entre infidelidades, apatía absoluta y una guerra sin tregua.

La competencia por quién gana más, o por quién siente menos, ya que quien siente menos maneja la relación, termina con el amor.

Ya no se discute para aprender algo nuevo o para intercambiar opiniones, sino para ver quién gana la discusión. Y el ego se levanta victorioso sobre las ruinas de una relación destruida, que llegó en caída libre hasta un final desolador.

Algunos buscan afuera lo que les falta adentro, y culpan a su pareja de la infelicidad, comienzan a ver a otras personas y a los pocos años están de nuevo en la misma situación, preguntándose cuándo encontrarán a la pareja adecuada. Sin darse cuenta de que la clave no es encontrar a la persona adecuada, sino aprender a amar a la persona encontrada.

Del Libro Amor inteligente. Aplicando la inteligencia emocional a las relaciones – Nico Quindt

¿Qué ha sucedido con mis sueños?

¿Qué ha pasado con mis sueños?

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¿Qué ha sucedido con mis sueños?

9 Principios fundamentales para lograrlo todo

El niño aprende con una velocidad increíble, sus padres se sorprenden al ver cómo adquiere conocimientos constantemente y sueñan con el brillante futuro que sin duda le deparará. A medida que crece siente una enorme curiosidad por todo, pregunta, piensa, analiza, saca conclusiones que dejan con la boca abierta a quien lo oye… “Va a ser un genio” es el comentario unánime de todos los que le observan.

Cuarenta años más tarde está sentado frente al televisor, bebiendo cerveza, riendo de los mismos viejos chistes de siempre, que ya está harto de escuchar y que en realidad no le proporcionan una diversión auténtica. Se levanta, escucha las noticias, se indigna como si su indignación hiciera alguna diferencia, se queja sobre cosas que no puede cambiar, desayuna muy mal, si es que desayuna, para luego dirigirse hacia un trabajo que odia y al que no quiere volver jamás. Viaja hacinado de pie varias horas hasta llegar. Almuerza la misma comida insípida de todos los días, se lamenta de lo poco que gana maldiciendo a su jefe, pero hace veinte años que trabaja allí y nunca ha ahorrado o invertido en un negocio para poder independizarse o en información, en estudiar para poder salir de ese lugar.

Y un buen día, la empresa decide que ya no lo necesita y queda despedido. Sin saber hacia dónde ir se dirige sumiso y culposo tal como viene conduciéndose durante toda su vida. Ya es demasiado viejo para emprender algo nuevo, por lo que con el dinero que obtiene de indemnización se compra un automóvil que no puede mantener o pone un negocio que no sabe manejar y se funde. En el mismo trámite se divorcia de la única pareja que se conformó con él. No recuerda la última vez que leyó un buen libro, que miró una buena película, que se interesó por algo, que tuvo ganas de ser alguien y de hacer algo importante con su vida, no recuerda haberse sorprendido últimamente con nada… ¿Qué ha sucedido?

Desde pequeños los niños escriben sus nombres en las aulas de los colegios en todos los rincones. Sus padres y docentes piensan que es solo para llamar la atención, pero detrás de ese supuesto llamado de atención hay un mensaje encubierto: el niño quiere ser reconocido, quiere ser nombrado, quiere ser alguien, quiere importar, sueña con ser grande, único. Pero un día, varios años después, todos esos sueños se vieron doblegados por una realidad paralela en la que no es nadie, y sufre el paso del tiempo porque cada día es una nueva decepción con sí mismo y con lo que esperaba ser.

 

Se encuentra entonces conque su existencia se erosiona y se desgasta por falta de uso, de propósito. Sus facultades descansan en un sueño inducido, su talento se aletarga al mismo tiempo que el sentimiento de inutilidad se acrecienta dentro de sí. La TV le ha puesto la mente en blanco, el ocio adormeció su espíritu, demasiadas vacaciones que son demasiado largas, demasiados pasatiempos que le consumen el tiempo, demasiados descansos que le provocan aún más cansancio y así, recorriendo el camino del menor esfuerzo, logra una inactividad que es el desenlace de la victimización que consigue por la insistencia de los malos hábitos.

El desconocimiento de su potencial, la falta de respeto por sus sueños, la negligencia con la que ha abordado todos sus proyectos, la insolencia con que ha tratado su autoestima y el desprecio que tuvo para con sus talentos, fueron las causas principales de todos sus desaciertos. Allí reside el foco de la inconstancia y de la frustración, por esto jamás podrá detenerse a elaborar un plan de acción, una estrategia de éxito, porque ya no cree en nada, ni siquiera en sí mismo.

 

Pero un día se descubre en el fondo de la piscina o al borde del abismo, es como un pájaro bebé que se ha caído del nido y quiere más que nada regresar al nido, pero no se da cuenta que no necesita el nido, necesita volar… y debe decidir provocar un cambio en su vida para alcanzar sus más altas aspiraciones, para lograr sus máximos sueños y superar sus mayores retos. Y es ahí donde tiene que descubrir que solamente basta con aplicar los Principios que gobiernan los resultados que busca, para poder conseguirlos. Es ahí donde despierta del letargo, apresurado e histérico por la revelación de que ha perdido el más valioso tiempo en una inacción total…

Del Libro 9 Principios fundamentales para lograrlo todo – Nico Quindt